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Espacio Público en Bogotá: Grafiti.

El Graffiti, bajo determinadas condiciones puede jugar un papel positivo en la recuperación y embellecimiento de los espacios, sin embargo en condiciones de anomia, anarquía y cuando es un instrumento de protesta causa efectos negativos. Ahora, quizá más que antes, cualquiera que tenga un aerosol a la mano se toma con o sin autorización las paredes de edificios públicos y privados, colegios, iglesias, puentes, instituciones del Estado o cualquier lugar como un espacio de comunicación. No son pocas las personas que consideran estos asuntos poco o nada importantes, estériles, incluso, hay quienes ven en la promoción del orden y del respeto elementos agresores al ejercicio de ciudadanía, sin embargo es importante resaltar que estos temas son de suma importancia, ya que el día a día y las pequeñas cosas son la materia prima de la que se construyen las realidades y los paradigmas que le dan forma a nuestra sociedad. 


Muchos grafiteros no encuentran atractivo hacer algo que sea permitido porque eso le hace perder la condición de ilegalidad, la cual es un componente dentro de la “cultura del grafiti”. Ejemplo de lo anterior es que frente a la posible reglamentación para autorizar esta actividad en algunos espacios mediante el Proyecto de Acuerdo 291 de 2010 y posteriormente el Proyecto de Acuerdo 127 de 2011, el respaldo y la acogida de esta iniciativa por parte de los grafiteros fue y sigue siendo nulo,  incluso,  lo  llegan a considerar innecesario porque con o sin reglamentación están dispuestos a seguir desarrollando esta actividad: “Para líderes del movimiento graffitero en Bogotá, como Johan, quien firma sus obras como 'Shaday', la idea no fue bien recibida. "Nos pueden dar todas las paredes que quieran, pero nosotros vamos a seguir pintando en todas partes; eso hace parte de nuestra cultura"”1


Una normatividad que permita el ejercicio de derechos en el marco del cumplimiento de deberes es una herramienta necesaria para darle orden a la ciudad. Sin lugar a dudas el grafiti bien hecho y en condiciones de aceptación social es benéfico, ayuda a recuperar y embellecer espacios de la ciudad, pero cuando no cumple estos requisitos se convierte en un atentado contra la estética, el espacio público, la propiedad y la sociedad.  En el momento del trámite de los  proyectos de acuerdo tendientes a reglamentar esta actividad, la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, entidad que representa a la Alcaldía Mayor en este tema se pronunciaba de la siguiente manera:


“La iniciativa busca al mismo tiempo la protección del espacio urbano y la circulación de obras de grafiti. Esto en la medida de que se considera una manifestación de la cultura urbana enmarcada dentro del derecho a la expresión, cuyo ejercicio debe realizarse teniendo en cuenta el respeto al bienestar ciudadano, al espacio público y al patrimonio”2.

Otro aparte que hace mayor claridad sobre esta iniciativa: “En el proyecto de acuerdo 127 de 2011 se destaca que supera una concepción punitiva y prohibitiva acerca del grafiti. María Villa, coordinadora de Formación e Investigación de la Gerencia de Artes Plásticas del Instituto Distrital de las Artes (Idartes) -entidad adscrita a la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte-, explica el alcance del proyecto: “Para empezar, en este proyecto de acuerdo la institución pública reconoce el grafiti como una forma de arte y una expresión cultural. En segundo término, promueve espacios donde esta forma artística pueda darse sin amenazar el patrimonio, al espacio público y la calidad de vida de los ciudadanos. Nos interesa generar vías públicas y legales donde los grafitis se puedan hacer”3.


Queda claro que no hay espacio para excluir ninguna opción, pero si para garantizar y promover la armonía, el respeto y el correcto uso del espacio público, mediante la adopción de medidas que privilegien el bienestar colectivo sobre el particular, para evitar que zonas tan emblemáticas como La Candelaria se vean afectadas. De no ser así, asistimos a un monologo en el que los “artistas” se expresan y la sociedad de manera pasiva solo actúa como espectadora. El desequilibrio entre los Derechos y los Deberes promovido por las dos últimas administraciones, está afectando gravemente la construcción de un mejor tejido social y una mejor realidad para nuestra querida Bogotá. Aunque parezca una opción individual, el uso que hacen los ciudadanos del espacio público tiene consecuencias de alcance colectivo, para bien o para mal, debemos entender que lo que hacemos en ejercicio de nuestras libertades no solo tiene que ver con nosotros.


Según las proyecciones realizadas por el DANE, la población para 2012 en Bogotá es de 7.571.345 habitantes5 , siguiendo la formula Densidad = población/superficie, (7.571.345/1.775,98 km²= 4.263)   tenemos que Bogotá cuenta con 4.263 habitantes por kilometro cuadrado. Teniendo en cuenta esta cifra: ¿podríamos pensar que nuestros actos no tienen incidencia sobre los demás? ¿Es sensato creer que nuestros objetivos son superiores a los de la ciudad? ¿Si cada uno de nosotros renuncia a un poco de comodidad, no habrá mayor comodidad para todos? ¿Se justifica imponer lo particular sobre lo colectivo? ¿Es mi derecho superior a mis deberes y a los derechos de los demás? 


Cuando el grafiti se hace con autorización y respeto por la propiedad pública y privada, quienes llevan a cabo esta actividad pueden contar con el espacio y el tiempo necesarios para hacer un trabajo de calidad que permita embellecer y recuperar zonas para hacer de nuestra ciudad un lugar más agradable, ejemplo de ello es lo ocurrido en el sector de las Nieves en Bogotá 6. Por el contrario, cuando se hace con el peculiar componente de ilegalidad y sin contar con el tiempo necesario para  hacer un trabajo de calidad, lo que logran es ensuciar la ciudad y legitimar el refrán: "la muralla es el papel del canalla",  no se pueden calificar de otra manera hechos como los ocurridos en desarrollo de las marchas y protestas que han tenido lugar en la Capital, en las cuales se ha afectado nuestro patrimonio material e inmaterial, sin el más mínimo respeto por Bogotá y los Bogotanos. Una noticia reciente hace mención a esta situación de la siguiente manera: “En una de las paredes centenarias del templo de San Francisco, en la carrera 7a. con avenida Jiménez, se lee: “"La única iglesia que ilumina es la que arde". Los autores de las obras no tienen misericordia a la hora de pintar, ni de las obras de la calle 26 con carrera 10a. Ahí se pueden ver varios monigotes multicolores, que contaminan los muros de concreto, aún vírgenes”7.


Por plausibles que sean las diferentes formas de expresión artística, es necesario que todas se desarrollen en los momentos y lugares adecuados, de lo contrario se pueden convertir en causantes de discordia en lugar de armonía, a manera de ejemplo podríamos decir lo siguiente:

  • Siendo Carlos un intérprete de Saxofón, es decir un “artista” “con derechos”, a quien le gusta expresar sus sentimientos, ideas, emociones, opiniones, criterios, etc. sobre lo divino y lo humano, quien se da a la tarea de “ejercer su derecho de expresión” mediante la interpretación de este instrumento en el momento, espacio y lugar que le parecen, porque vivimos en una sociedad que garantiza la libertad de Carlos y de todos los demás ciudadanos que habitamos en ella. ¿Podríamos pensar que Carlos tiene derecho de interpretar una melodía al oído de cualquier ciudadano porque si, porque él así lo quiere, porque él es libre, porque su deseo de expresión está por encima de los derechos de los demás?  Ejercer el “derecho” de expresión de esta forma se constituye en un acto violatorio de los derechos de los demás, no se debe poner en mayúscula, en comilla y con negrilla mis derechos y poner en minúscula y en paréntesis los de los demás.

El mejor camino es la legalidad, el respeto por la propiedad pública y privada, contar con la aprobación de los propietarios de los espacios en los que quieran trabajar es la mejor opción para  hacer sus obras de arte Moderno. Contar con la aprobación de sus conciudadanos les permite tener el tiempo necesario para plasmar en los muros obras que deleiten a la ciudadanía, al transeúnte, al conductor, a todos los habitantes de la ciudad. De lo contrario, el desarrollo de esta actividad  “a las malas” como lo hacen la mayoría de los grafiteros trae problemas que son muy fáciles de evitar ¿Por qué exponerse a tener que salir corriendo al ver un Policía?


Johan, grafitero entrevistado por Ciudad Humana, al responder una pregunta sobre la policía afirmó lo siguiente: “¿Qué pasa con los policías? Muchos son 'todo bien' y no dicen nada -dice Shaday-. Al comienzo, pintaba mucho 'ilegal': pintaba muros pintaba de todo. A veces me cogía la Policía. Unos lo tratan a uno mal o pegan. Otros quitan la pintura o lo llevan a uno a lavar el CAI o a cortar el pasto de afuera. A veces, uno dejan que les explique lo que estoy haciendo y les gusta y dejan seguir. En otros casos, lo hacen ir a uno y que vuelva cuando tenga permiso del dueño. Ahora yo pinto más muros 'legales', y con permiso. A casi todos les gusta”. 8(sic) Este testimonionos muestra que la falta de claridad en la normatividad y el ejercicio irrespetuoso de esta actividad le dan un margen de acción muy amplio a nuestros policías para elegir una posición frente a esta actividad cuando encuentran a estos artistas en desarrollo de su actividad. Estos vacios deben ser cubiertos para que en la ciudad haya normas claras y ganemos todos.


¿Por qué ensuciar la ciudad con trabajos hechos rápido, en la noche, sin tiempo y sin autorización? ¿Por qué estar más atento de los demás que del propio trabajo que se realiza? Por qué no apostarle a conseguir uno de los elementos necesarios para construir cualquier obra de arte: Tiempo de Calidad. Esta es una invitación a los grafiteros para que rompan mitos y desarrollen su actividad en el marco de la legalidad, el orden y el respeto por el espacio público, esto evitaría situaciones incomodas e innecesarias ganando así respeto para sí mismo.

 

 

 

 

1 Forero Barón Fabián, “Concejo de Bogotá aprobó proyecto de zonas exclusivas para grafitis”, En: Eltiempo.com, Disponible en:  http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/concejo-de-bogota-aprobo-proyecto-de-zonas-exclusivas-para-grafitis_10945745-4

2 “Buscan reglamentar zonas para hacer grafitis en Bogotá”, Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, En: Ciudad Viva, Disponible en: http://www.ciudadviva.gov.co/portal/node/287

3 “Buscan reglamentar zonas para hacer grafitis en Bogotá” Secretaria de Cultura, recreación y Deporte, Disponible en: http://www.srpa.org/2011/10/12/buscan-reglamentar-zonas-para-hacer-grafitis-en-bogota/

·4  Cenzual Jonathan, “Graffiti Bogotá”, Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=KOeyfS7L35Q

5 “Estimación y proyección de población nacional, departamental y municipal total por área 1985 – 2020”, DANE, Disponible en: http://www.dane.gov.co/index.php?option=com_content&view=article&id=75&Itemid=72

6 Toro Ayala Albeiro, “Bogotá Street Art”, Bogotá, Disponible en: http://vimeo.com/35410443

7  Forero Barón Fabián, “Concejo de Bogotá aprobó proyecto de zonas exclusivas para grafitis”, En: Eltiempo.com, Disponible en:  http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/concejo-de-bogota-aprobo-proyecto-de-zonas-exclusivas-para-grafitis_10945745-4

8  Guerrero Diego, “Grafiti: mas que rayas en la pared”, Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, Disponible en: http://www.ciudadviva.gov.co/portal/node/285

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