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CICLO DE
SEGURIDAD CIUDADANA

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Consumo en la economía informal: incentivo para el contrabando

La palabra Contrabando tiene “un origen etimológico de la unión de dos voces: contra que alude al hecho de tener una conducta opuesta a algún mandato y bando que en la edad media constituía una ley o pregón público de cumplimiento obligatorio” 1.  Para eludir los controles del gobierno, de carácter policivo o aduanero, los contrabandistas incurren en actividades delictivas que erosionan el ejercicio de la administración y socaban la posibilidad de construir una nación con optimas condiciones de seguridad.

Contribuir en la construcción de una dinámica en la cual prevalece el beneficio particular por encima de los intereses colectivos afecta nuestro desarrollo como seres humanos y el desarrollo de nuestra querida Bogotá, porque crea el clima propicio para que este tipo de situaciones se conviertan en parte de una cotidianidad que nos limita y nos hace ciegos o indiferentes frente a situaciones que destruyen el entorno en que vivimos y del cual somos responsables. Algunas de estas situaciones son:

La situación se hace más compleja si tenemos en cuenta que Bogotá al contar con cerca de 8 millones de consumidores potenciales y ser la ciudad colombiana con mejor oferta laboral y académica, se hace un escenario deseable para los contrabandistas, cuyo impacto negativo no es ajeno al escenario mundial, se calcula que “El impacto social y económico global del contrabando y la piratería alcanzará 1.7 billones de dólares para el 2015, y pondrá en riesgo 2.5 millones de empleos formales cada año, según un reporte de la Cámara Internacional de Comercio (ICC, por sus siglas en Inglés)”4 .

Uno de los elementos que agravan aún más esta situación es que su daño no se ve de manera evidente, “Hacer un cálculo de cuánto mueve el contrabando es un ejercicio casi de adivinación, pero personas que llevan años trabajando en aduanas y que hoy ocupan cargos directivos se atreven a decir que mueve hasta 5.000 millones de dólares al año. Eso sería como que cada año entraran al país, sin pagar aranceles, mercancías equivalentes a lo que costó todo el Plan Colombia”5 .

El contrabando impacta fuertemente actividades propias de una gran urbe como nuestra querida Bogotá, la cual cuenta con el parque automotor más grande del país y uno de los más grandes de Latinoamérica. Recordemos que:
“El sector de productores y comerciantes de autopartes denunció un nuevo modus operandi de los contrabandistas: el ingreso de piezas y repuestos falsificados. Según Asopartes, el gremio que los agrupa, se trata de productos falsos que ingresan legalmente pues pagan impuestos y aranceles. Se calcula que en el primer trimestre de este año han llegado mercancías de este tipo por valor de 180 millones de dólares. El fenómeno afecta la producción nacional de repuestos y a los importadores legales de autopartes homologadas, y, sobre todo, se constituye en un grave riesgo para usuarios de los automotores al emplear repuestos falsos, los cuales puede generar accidentes por desperfectos mecánicos.”6

Otro ejemplo lamentable del impacto negativo causado por el apoyo consciente o inconsciente al contrabando es el de la telefonía móvil, en la cual no solo  ingresan al país equipos nuevos evadiendo el pago de impuestos, sino equipos robados que muy seguramente conseguimos a muy bajo precio pero que a nuestros hermanos latinoamericanos les pudo costar la vida, no es casualidad que “En algunos de los celulares recuperados en los operativos de la Policía (que en lo que va del año son 28 mil) han hallado tarjetas ecuatorianas y argentinas, las cuales se consiguen en 100 mil pesos”. 7

El impacto de esta actividad no es de poca monta, las soluciones deben provenir del  trinomio: Sector Público, Privado y Ciudadanía, ya que de nada sirve el trabajo realizado por uno de ellos si los demás no están en sintonía. A nivel institucional debemos recordar que el Presidente Juan Manuel Santos considera el contrabando como "un objetivo de alto valor" y para combatirlo de la mejor manera  dio vida al Frente Estatal Anti Contrabando (FEA). Por su parte, “Juan Ricardo Ortega ha hecho lo que ha podido para sanear la entidad: de los 8.000 funcionarios que encontró, hay 5.000 intocables porque son de carrera y no les renovó el contrato a poco más de 1.000 supernumerarios. Ha cambiado a varios de los directores de aduanas en sitios críticos y los resultados se han visto, por ejemplo, en el puerto de Barranquilla, de donde varias empresas se han ido por miedo al control. Todo eso contribuyó a que el año pasado se recaudaran por aranceles 2 billones más de lo que se tenía presupuestado”8 .  Esto nos muestra que el ejercicio honesto y acertado de la Función Pública se ve reflejado en más y mejores condiciones para nuestra sociedad, la pregunta que nos debemos hacer es la siguiente: ¿estamos dispuestos a contribuir con nuestra ciudad y nuestra nación desde un ejercicio responsable de ciudadanía? Si lo que nos lleva a comprar celulares de dudosa procedencia es su bajo costo y un afán personal por no pagar el alto costo de los operadores, entonces la discusión debe ser otra, pero de ninguna manera estas pueden ser excusas para alimentar los monstruos de la violencia y la delincuencia, los cuales, aunque nos acerquen a los productos que queremos,  en cualquier momento pueden tocar nuestra puerta.

Haciendo un ejercicio de prospectiva podríamos decir que si a este tipo de iniciativas se sumara el correcto ejercicio de ciudadanía tendríamos la posibilidad de avanzar en la construcción de una ciudad en la que el desarrollo económico en el marco de la formalidad nos acerque a construir mejores relaciones, en las cuales la vida, la sociedad y la ciudad estén por encima de los intereses personales.


1 Matteucci Mario Alva, “¿Cuándo se configuran los delitos de contrabando y la defraudación de rentas de aduana?”, Disponible en: http://blog.pucp.edu.pe/item/65932/cuando-se-configuran-los-delitos-de-contrabando-y-la-defraudacion-de-rentas-de-aduana

2 “Hábitat y Seguridad Urbana. Tendencia, Prevención y Gobernanza de la Seguridad”, UNHABITAT, PNUD, Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaria Distrital de Gobierno, Pág. 87.

3“Hábitat y Seguridad Urbana. Tendencia, Prevención y Gobernanza de la Seguridad”, UNHABITAT, PNUD, Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaria Distrital de Gobierno, Pág. 42.

4 Vargas Ricardo, “Impacto social y económico global del contrabando y la piratería”, Febrero 4 de 2011, Disponible en: http://ricardovargas.wordpress.com/2011/02/04/impacto-social-y-economico-global-del-contrabando-y-la-pirateria/

5 “Así opera la mafia del contrabando”, Sábado 21 Abril 2012, En: Semana.com, Disponible en: http://www.semana.com/nacion/opera-mafia-del-contrabando/175882-3.aspx

6 “El contrabando, un cáncer silencioso”, Mayo 17 de 2010, En: Caracol Radio, Disponible en: http://www.caracol.com.co/noticias/economia/el-contrabando-un-cancer-silencioso/20100517/nota/1299525.aspx

7 “Los siete 'mandamientos' para acabar con el hurto de celulares”, Junio 20 de 2012, En: ElTiempo.com, Disponible en: http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-11960740.html

8 Op.cit. “Así opera la mafia del contrabando”, Sábado 21 Abril 2012, En: Semana.com, Disponible en: http://www.semana.com/nacion/opera-mafia-del-contrabando/175882-3.aspx

Muertes Violentas

CICLO DE
SEGURIDAD CIUDADANA

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Compra de objetos robados: incentivo para la inseguridad

La construcción de una ciudad con óptimas condiciones de seguridad no puede ser solo una labor de las instituciones públicas ni del gobierno de turno, esta es una tarea en la que los ciudadanos deben ser protagonistas y el correcto ejercicio de ciudadanía debe estar a la orden del día. No debemos desconocer el alto precio que pagamos día a día y el que han pagado las personas que han muerto y sus familias, en medio de las actuales condiciones de inseguridad e indolencia en las cuales está sumergida nuestra querida Bogotá. En gran medida la solución está en nuestras manos, debemos evaluar el impacto de nuestras acciones y las decisiones que tomamos, ya que observadas desde una perspectiva compleja, pueden formar parte del entramado de relaciones que estructuran las redes delictivas y las sustentan.

En una sociedad como la nuestra, en la cual las dinámicas de consumo y de producción están a la orden del día,  no es de extrañar que se generen intereses, anhelos y expectativas sobre los productos y servicios a los cuales nos gustaría acceder, bien sea para satisfacer nuestras necesidades básicas u  otras necesidades. Conseguir lo que se quiere no siempre es fácil, debemos esforzarnos y asumir una cuota de disciplina, trabajo, creatividad y constancia para poder acercarnos paso a paso a nuestros objetivos, esto demanda paciencia y entereza, dos cualidades que en el mundo globalizado que privilegia la inmediatez no se ven muy a menudo. Esta situación sumada al individualismo que hemos construido a partir de nuestro sistema de valores y la forma en que percibimos el mundo nos llevan a actuar desde la comodidad de la  inmediatez, amparados siempre por la ley del menor esfuerzo, razón por la cual es muy común que se compren cosas robadas o de dudosa procedencia, como teléfonos celulares y autopartes pensando en el camino más fácil, ahorrando algo de dinero, así incrementemos el derramamiento de sangre de nuestros conciudadanos, a quienes les roban los bienes que posteriormente con astucia, genialidad e indolencia nosotros adquirimos.

Aunque la tendencia mundial indique que la población se concentra en las áreas urbanas,  es necesario entender que ese incremento en el número de individuos con los cuales coexistimos no implica necesariamente una mayor y mejor convivencia, podemos tener altos niveles de densidad poblacional, pero esto no trae consigo una cualificación o mejoramiento en la calidad de relaciones que sostenemos con nuestros conciudadanos, por el contrario, en muchas oportunidades esta coexistencia se convierte en un factor de riesgo. Por esta razón en muchas ocasiones asumimos conductas tendientes a garantizar nuestra protección y la de nuestros seres queridos dejando de lado la posibilidad de pensar en la construcción de mejores condiciones para todos los demás, entendiendo por “todos” no solo a los miembros de nuestra familia, nuestros amigos y demás seres queridos, sino a todas las personas con las cuales compartimos la ciudad y a quienes en el futuro tendrán la oportunidad de habitarla. Esta es una invitación a reflexionar sobre qué tipo de ciudad queremos en el corto, mediano y largo plazo, ya que de momento pareciera que el cumplimiento de los objetivos individuales está por encima de los retos colectivos, situación que permite que en nuestra cotidianidad tengan mucha fuerza actividades como la compra de objetos robados, lo cual constituye una práctica dañina y mala que está en detrimento de la construcción de una ciudad más segura.

Uno de los objetos que mejor refleja este círculo vicioso y asesino, de robo y compra de objetos robados son los teléfonos celulares. Lamentablemente no siempre son vistos desde su funcionalidad y la utilidad que pueden prestar debido a las características de cada modelo, sino que se asumen como objetos de fetiche para satisfacer una necesidad de reconocimiento y estatus, de lo cual se desprende una búsqueda de aceptación para la cual se instrumentalizan productos de telefonía de alta gama.El papel de la publicidad en este tema no es de poca monta, a manera de ejemplo podemos encontrar frases como esta: “De acuerdo a los expertos, tu celular puede definir tu personalidad y satisfacer tus necesidades sociales, por lo que la próxima vez que adquieras un celular considera que de acuerdo al modelo que elijas, la gente sabrá quién eres”1 .  

Esa asociación entre los productos de alto valor económico con el valor personal ha entrado a jugar casi de manera imperceptible en nuestra cultura, no es fácil encontrar jóvenes e incluso adultos que no se encuentren motivados en adquirir un Smartphone no solo por las ventajas de carácter técnico, sino por status, como medio para hacer ver a los demás que se tiene un estilo de vida que le permite acceder a este tipo de productos  aun sabiendo que para utilizar al 100% este tipo de productos se necesita plan de datos y que no está en condiciones de adquirir este tipo de servicios. Recordemos que: “para millones de personas el teléfono es más que un instrumento de comunicación. El teléfono dice quiénes son, y cuál es su posición en la sociedad. El celular, es pues, una forma de mostrar el estatus social, lo que en los años 50´S hacía la televisión, ahora lo hace el celular”2 .

No es negativo para la seguridad aquella persona que adquiere un celular de última tecnología, con su respectivo plan de datos ya sea porque le gusta o es indispensable para adelantar su trabajo, toda vez que lo haya adquirido de manera legal, asumiendo su costo, pagando un impuesto y procedente de una fábrica, ya que este celular solo genera ganancias y alegrías. Sin embargo, muchas veces las personas que no cuentan con los recursos para tener un celular de estas características buscan uno a bajo precio que les permita disfrutar de los mismos beneficios que obtiene aquel que pago más para tenerlo, por esta razón en su afán por adquirir un Smartphone económico muchos compran celulares baratos, sin pagar impuestos y en lugares donde no se sabe de dónde salió el aparato.

Lo que no saben estas personas o no quieren entender es que el bajo precio que se paga por estos productos se multiplica en términos negativos para la sociedad debido a las condiciones de inseguridad. Los ladrones al saber que este tipo de aparatos tiene alta rotación los buscan de manera obstinada, para venderlos y obtener rápidamente un retorno económico.   

Lamentablemente “Dejamos que el objeto hable de lo que somos, en lugar de que nosotros hablemos por nosotros mismos. No se trata de ser, se trata de aparentar, finalmente es una cuestión de estatus”3 .  El problema es que nos acostumbramos a este tipo de dinámicas  y sostener este tipo de apariencias nos está costando la vida, y frente a un débil sistema judicial y una política de seguridad intrascendente, nosotros los ciudadanos debemos asumir el compromiso de atacar este problema desde un consumo responsable que acabe con la rentabilidad de los Celulares de Sangre.


1 “Cuando tu cell habla de tí a los demás”, En: Taringa, Disponible en:   http://www.taringa.net/posts/info/11167528/Cuando-tu-cell-habla-de-ti-a-los-demas_.html

2 González Janette, “El teléfono celular; cuestión de Estatus”, Observatorio de Gobierno Electrónico, Universidad de Guadalajara, Marzo 2 de 2010, Disponible en: http://egob.udgvirtual.udg.mx/?p=394

3 Ibíd.

Muertes Violentas
Acciones preventivas para cerrarle espacios a la delincuencia:

A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa.
Michel Eyquem de Montaigne (1533-1592) Escritor y filósofo francés

Podríamos iniciar este artículo recordando la célebre frase del Político Estadounidense Robert Green Ingersoll: En la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias. Esto es lo que ocurre con las actuales condiciones en materia de  Seguridad en nuestra querida Bogotá. Nosotros como ciudadanos no dimensionamos el impacto que tienen algunas de nuestras prácticas cotidianas, las cuales aunque se encuentren revestidas de un manto de legitimidad, inocencia, transparencia, buenas intenciones y racionalidad económica,  forman parte de círculos viciosos que  retroalimentan dinámicas perjudiciales para nuestra sociedad. Algunas de estas prácticas forman parte de nuestro día a día, ya sea porque actuemos como sujetos activos o pasivos somos responsables de su existencia por acción o por omisión.

Esta es una invitación a reflexionar acerca del papel transformador que podemos jugar si desde el ejercicio responsable de ciudadanía combatimos con ejemplo y desde la crítica constructiva prácticas como la Compra de objetos robados y el Consumo en la economía informal, prácticas que tienen a su vez incidencia directa en nuestro Desarrollo Económico.

Aunque en una mirada inicial podríamos pensar que estos son temas de interés local, es necesario aclarar que responden a dinámicas de orden global,  razón por la cual hacemos extensiva la invitación a ejercer ciudadanía de manera responsable no solo a los Bogotanos, sino a los habitantes de los demás centros urbanos en los que se presenten las mismas problemáticas. Es en este contexto donde cobran vigencia las palabras de Kofi A. Annan, Ex - Secretario General de las Naciones Unidas, quien hacia la siguiente reflexión: "Los mismos medios tecnológicos que fomentan la mundialización y la expansión transnacional de la sociedad civil también proporcionan la infraestructura para ampliar las redes mundiales de la sociedad "incivil" -- vale decir, la delincuencia organizada, el tráfico de drogas, el lavado de dinero y el terrorismo." 1

A manera de ejemplo podríamos mencionar el caso de los robos de teléfonos móviles, los cuales son comercializados a nivel regional, gracias a estructuras delictivas de carácter internacional, las cuales se encuentran articuladas y coordinan tareas de logística con el propósito de cumplir sus objetivos delincuenciales, los cuales se encuentran enmarcados en la cultura del dinero fácil,  a costa de la vida de nuestros compatriotas y demás hermanos latinoamericanos. La pregunta que nos debemos hacer como ciudadanos es  ¿vamos a seguir haciendo rentable este negocio asesino promoviéndolo desde nuestro consumo?

Al respecto vale la pena destacar la iniciativa del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones CCIT,  contemplada en La Declaración de Bogotá, “documento en donde los involucrados reconocen la problemática que existe frente al hurto de celulares y se comprometen a cumplir acciones coordinadas para la combatir el flagelo que afecta día a día la seguridad de los ciudadanos”2 (sic). El gobierno ya dio un paso significativo para hacer frente a este flagelo, solo falta que nosotros los ciudadanos acompañemos esta iniciativa desde un ejercicio responsable de ciudadanía y nos unamos a los gobiernos y las empresas que se comprometieron a  “enfrentar este delito debido al fuerte impacto negativo que este negocio fraudulento constituye para la seguridad de los ciudadanos, evidenciado en las cifras de agresiones físicas y de pérdidas de vidas humanas”3 .

A continuación presentamos algunas consideraciones acerca de como estas dos actividades tan arraigadas en nuestra sociedad nos afectan, evidenciando de que manera podemos ser  directos responsables de las actuales condiciones de seguridad, para que a partir de allí podamos visualizar una mejor ciudad, con mejores condiciones de seguridad y asumamos el compromiso de jugar un papel activo en la transformación  de nuestra querida Bogotá desde el cambio y el compromiso personal, renunciando a malas prácticas, asumiendo y promoviendo un ejercicio de ciudadanía responsable, resiliente y constructivo, que nos permita asumir el logro de nuestros intereses individuales en armonía con los retos de nuestra sociedad.


1 “Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional”, Gobierno Italiano, Palermo – Italia, 12 al 15 de diciembre de 2000, Disponible en: http://www.un.org/spanish/conferences/
delintransnacional/events.html

2 Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, “Bogotá será sede del gran pacto mundial contra hurto de celulares”, Bogotá, Octubre 4 de 2012, Disponible en: http://www.mintic.gov.co/index.php/mn-news/1485-bogota-sera-sede-del-gran-pacto-mundial-contra-hurto-de-celulares

3 Ibíd.

Consumo en la economía informal: incentivo para el contrabando
Compra de objetos robados: incentivo para la inseguridad

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