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Acabemos con el terror vial desde el ejercicio responsable de ciudadanía

“Las leyes por sí solas no bastan para hacer frente a estos errores. La clave es lograr el cumplimiento de la reglamentación vial”1 .

El objetivo de la infraestructura vial es facilitar el transporte de personas y mercancías de manera segura, oportuna y eficiente, para ello se requiere de una infraestructura en óptimas condiciones y un uso adecuado por parte de los ciudadanos. Para tener un escenario de movilidad seguro es necesario que todos y cada uno de los actores de la movilidad actúe de manera responsable, cumpla las normas y dimensione el impacto de cada una de sus acciones sobre la vida de los demás. Desgraciadamente nuestras vías se han convertido en un escenario inseguro, “Cada día, miles de personas pierden la vida o sufren traumatismos en nuestras carreteras. Hombres, mujeres y niños que se dirigen a pie, en bicicleta o en coche a la escuela o al trabajo, que juegan en la calle o emprenden viajes largos nunca volverán a casa, y dejarán tras de sí familias y comunidades destrozadas”2 .

Debemos asumir una actitud reflexiva, oxigenarnos y hacer nuevas lecturas de la realidad. Para empezar, recordemos que “el término «accidente» puede dar la impresión de inevitabili­dad e impredictibilidad, es decir, de suceso impo­sible de controlar. Pero los choques causados por el tránsito son, por el contrario, sucesos que cabe someter a análisis racional y acciones correctoras”3 .Estas acciones correctoras pueden ser de naturaleza jurídica, política, policiva o de renovación de la infraestructura vial, pero ninguna de estas intervenciones arrojará resultados positivos si no existe Compromiso Ciudadano.  

Los accidentes de tránsito no existen, existe Violencia Vial, la cual es producida por victimarios y es padecida por ciudadanos que pagan el precio de la irresponsabilidad ajena, la seguridad de nuestra ciudad está determinada por nuestras acciones y omisiones, la anomia tiene consecuencias mortales,  poco a poco nos hemos venido acostumbrando a ver los accidentes de tránsito como si fueran parte del paisaje, lamentablemente aceptamos la tragedia como parte de nuestra cotidianidad.

La importancia de replantear nuestro ejercicio de ciudadanía e incorporar dentro de los programas de formación escolar enfoques sistémicos de Cultura Ciudadana como el propuesto por la Fundación Bogotá Mía se hace cada vez más necesario, sobre todo si tenemos en cuenta que “A pesar de los esfuerzos de la Organización Mundial de la Salud y, desde el año 2004, de la mismísima Asamblea General de las Naciones Unidas, el problema de percepción cultural del siniestro vial como un hecho del destino o de Dios persiste en la gran mayoría de los integrantes de nuestras sociedades latinoamericanas. Y dada la experiencia en las naciones que hoy son líderes en la materia, difícilmente suceda este radical cambio cultural sino se incorpora la Educación Vial en forma efectiva en la currícula formal de la sociedad”4 .

Ninguna sociedad podrá hacer frente a los problemas que no dimensiona de manera correcta, no existen soluciones mágicas y simplistas que nos permitan alcanzar una mejor calidad de vida, se necesita trabajar en la formación de Ciudadanos corresponsables y comprometidos con la construcción de una mejor sociedad, debemos ir más allá de la implementación de “campañas de información y educación del público − por ejemplo, sobre los riesgos que entraña conducir a velocidades excesivas o bajo los efectos del alcohol, y las consecuencias sociales y jurídicas de hacerlo”.5 Tenemos el desafío de hacer que todos y cada uno de los ciudadanos asuma un rol positivo en el escenario de la Movilidad.

El daño causado por la violencia vial no es tan simple como nos lo muestran las estadísticas, no se puede reducir el impacto de los  actos de  violencia vial únicamente a las cifras, ¿Cómo expresar con números el dolor de una familia que pierde un ser querido?, ¿Cómo expresar con números la pérdida de una madre o un padre para un niño?, ¿Cómo expresar con números la pérdida de  un compañero de vida? Muchas de las víctimas de la violencia vial tienen que cargar de por vida con las consecuencias de la irresponsabilidad y falta de civismo ajena, viéndose afectados no solo física, emocional y psicológicamente sino también económicamente debido a la pérdida de productividad o re orientación de los ingresos para atender a nuevos gastos en atención a salud para las víctimas de los violentos. Es muy importante tener en cuenta que: 

“Independientemente de los costos de la aten­ción sanitaria y la rehabilitación, los traumatiza­dos soportan costos adicionales. Una discapacidad permanente, como una paraplejía, una tetraple­jía, la pérdida de la visión o una lesión encefálica, puede impedir a una persona incluso el logro de objetivos de poca importancia y obligarla a depen­der de otros para su sustento económico y los cui­dados físicos cotidianos. Los traumatismos menos graves pueden causar dolor crónico y limitar la actividad física de la persona afectada durante largos periodos. Las quemaduras graves, las contusiones y las laceraciones pueden ocasionar un trauma emocio­nal causado por una desfiguración permanente”.6

Amigo lector, lo invitamos a tener en cuenta el  Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por el tránsito, de la Organización Mundial de la Salud. Todos debemos tener en cuenta sus recomendaciones y unirnos en el propósito de combatir y hacerle frete a esta amenaza de carácter global desde lo local con el compromiso renovado por construir una ciudad sin terror vial,  “Es hora de actuar. La seguridad vial no es accidental, sino que requiere una firme voluntad política y la actividad concertada y sostenida de diversos sectores. Si actuamos de inmediato podremos salvar vidas.”7 .

1 Organización Mundial de la Salud, “Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por el tránsito”, Titulo: Factores de riesgo e intervenciones, Washington D.C., 2004, Pág. 30.

2 Ibíd. Preámbulo.

3 Ibíd. Titulo: Fundamentos, Pág. 3.

4 Consejo Directivo ISEV, “Siniestros Viales: Del hecho accidental al acto prevenible”, En: SEGURIDAD VIAL. Revista del Instituto de Seguridad y Educación Vial, Nº104, Julio - Agosto – Septiembre, 2009, Pág. 2, Disponible en: http://www.eduviallaprida.com.ar/publicaciones/RSV104.pdf

5 Organización Mundial de la Salud, “Informe mundial sobre prevención de los traumatismos causados por el tránsito”, Titulo: Conclusiones y recomendaciones, Washington D.C., 2004, Pág. 46.

6 Ibíd. Titulo: Fundamentos, Pág. 15.

7 Ibíd. Titulo: Prologo, Pág. vi

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